Las rutas de senderismo se han convertido en una de las actividades más sostenibles para fundirnos con la naturaleza. Sin embargo, Sri Lanka ha ido un paso más allá para convertir esta modalidad en una forma de viajar a pié a través de la historia.
En los últimos años, el sobreturismo ha puesto en evidencia la mutación del viaje a una suerte de consumo que nunca deja entrever la autenticidad de una cultura o destino. De ahí que sean muchos los países y regiones del mundo que comienzan a apostar por nuevas formas de viajar de forma más ética y sostenible: desde el llamado turismo regenerativo que florece en países como Indonesia o Costa Rica, hasta itinerarios que muestran al visitante las cicatrices del territorio.
Y en el caso de Sri Lanka, el país del té y los elefantes ha apostado por un nuevo peregrinaje como forma de descubrir todas las costuras de su historia.
El resultado es el Camino de Pekoe (o Pekoe Trail), una ruta de senderismo de larga distancia que, a lo largo de 300 kilómetros, serpentea por las Tierras Altas de la antigua Ceilán de una forma diferente. Incluso revolucionaria. Uno de los viajes organizados a Sri Lanka con mayor demanda en los últimos años. Y te contamos el porqué.
El Camino de Pekoe: caminar por la historia nunca fue tan evidente
Las historias que flotan sobre antiguas plantaciones de té, las marchas budistas hacia colinas místicas, o cumbres a las que van a morir las mariposas. Sri Lanka es una isla mágica donde hoy podemos descubrir todas esas serendipias (o hallazgos afortunados) a través del senderismo, pero no de la forma que esperabas.
Dividido en 22 etapas que atraviesan hasta siete valles diferentes, el Camino de Pekoe conecta antiguas rutas utilizadas por los colonos para transportar el té como oportunidad para redescubrir la isla. Una reinvención que no solo invita a descubrir la isla a pié a través de sus mejores rincones, sino también reivindicar la historia como alternativa para abrazar un mundo mejor y más sostenible.
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La ruta conecta la ciudad sagrada de Kandy con las plantaciones exuberantes de Nuwara Eliya a través de diversas etapas que hablan de paisajes montañosos, ecosistemas ensoñadores y pueblos donde la hospitalidad de sus habitantes te sostiene en cada nueva parada. De esta forma, descubrimos la isla de una forma más consciente, al mismo tiempo que las fronteras entre “visitante” y “visitado” se diluyen, abrazando los lugares e historias más auténticas a tu paso.
Bajo la gestión de TPTO (The Pekoe Trail Organisation), el sendero establece un nuevo referente en materia de senderismo responsable y sigue consolidando a Sri Lanka como un destino imprescindible para excursionistas y amantes de la naturaleza. Además, la ruta ha sido incluida en la revista Time y su lista de “Mejores lugares para visitar en 2025”; o National Geographic y sus “20 Mejores Experiencias Viajeras del Mundo en 2024”.
Un nuevo camino que nos permite descubrir los secretos del popular Diente de Buda en Kandy; las plantaciones de Nuwara Eliya; el templo sagrado de Adam’s Peak, el encanto bohemio de Ella o la naturaleza y rituales nativos de Horton Plains de una forma diferente.
En cualquier caso, puedes elegir los tramos que mejor se adapten a tu nivel experiencia: desde los más arriesgados tramos comoel de Galaha a Loolkandura (14.70 km), hasta otros más livianos como el que abarca el área de Haputale (14.30 km), en torno a una cordillera tapizada de verdes plantaciones de té y aldeas locales.
Y es que, además, la ruta ha sido concebida para albergar pueblos remotos y alojamientos cálidos donde poder pernoctar, sentarte junto al fuego con un amable local y, de esta forma, potenciar las conexiones más honestas del viaje.
Un proyecto que aúna los valores éticos, el respeto por la naturaleza y el amor por el territorio a través del milenario arte de caminar, explorar nuevos rincones y devolver a la isla favorita de Marco Polo el esplendor que merece.
El valor sostenible de la ruta produce un impacto muy bajo y soporta a las comunidades locales, al mismo tiempo que fomenta nuevas oportunidades de negocio y comercio en pueblos alejados de las rutas tradicionales.
Sin duda, todo un ejemplo que no solo habla de la necesidad de consolidar nuevas formas de integración con el medio. Sino también con la historia de un territorio.