FLY AND DRIVE EN IRLANDA

CONOCIENDO IRLANDA

  • Superficie del País: Irlanda tiene una superficie similar a la comunidad de Castilla La Mancha.
  • Población del País: 4,8 millones de habitantes.
  • Religión: el 90% de la población irlandesa es católica.
  • Clima: El tiempo en Irlanda suele ser suave, sin grandes oscilaciones térmicas. El ambiente es húmedo y las precipitaciones están presentes a lo largo de todo el año, pero las lluvias son moderadas y ligeras, sobre todo en el este. Al oeste, las tormentas atlánticas hacen, no sólo que el clima sea más húmedo, sino también que las lluvias sean más intensas. Las temperaturas son más suaves en la costa que en el interior, donde los veranos son más cálidos y los inviernos más fríos que junto al mar. Aunque en el interior las temperaturas suelen bajar de cero en invierno, es poco frecuente encontrar nieve, a no ser en el norte de la isla. En general, las temperaturas no suelen bajar de los -5°C en invierno y es difícil que se superen los 25⁰C en verano.
  • Dinero: La moneda oficial de Irlanda es el Euro.
  • Salud: Existe un número suficiente de farmacias y centros médicos incluso en poblaciones pequeñas. El agua de la red generalmente es potable, aunque es siempre recomendable la embotellada, al menos durante los primeros días del viaje.

IRLANDA EN PARALELO

Definida por la literatura y la cerveza que mejor ha sabido exportar al mundo, Irlanda es como una gran abadía en mitad de un frío invierno: un lugar donde asomarse al calor de una chimenea mientras lees Ulises y tomas una pinta, regalando miradas furtivas por una ventana que descubre escenarios épicos. 

En Dublín, las iglesias se combinan con rutas que siguen los pasos de James Joyce hasta la calidez del Temple Bar seguido un baile a la luz de las estrellas por sus puentes colgantes. El perfecto punto de partida antes de dejarse caer por las coqueta Cork o la acogedora Belfast, capital de Irlanda del Norte. 

Itinerarios urbanitas que desembocan en prados donde pacen las ovejas y sendas que permiten caminar sobre el agua como la Calzada de los Gigantes. Solo entonces se siente la emoción, la respiración se acelera y el agua sigue salpicándote en la cara. 

Y es al asomarte, cuando los acantilados de Mohen te confirman que el mundo aún puede seguir sorprendiéndote.

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