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Sigiriya: La joya arqueológica de Sri Lanka

13 noviembre, 2019
Guía de Sri Lanka

Entre las maravillas de todo el mundo destaca la que es considerada una auténtica joya de Sri Lanka. Se trata de Sigiriya, un yacimiento arqueológico que alberga un antiguo palacio. ¿Quieres conocerlo un poco más?

La conocida Roca del León

El palacio de Sigiriya en Sri Lanka fue construido en el siglo V durante el reinado del rey Kashyapa, del año 477 al 495 d.C. Por sus impresionantes características, fue considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1982. Los lugareños le consideran la octava maravilla del mundo.

Una vez en la cima de Sigiriya, superada la subida, las vistas de las que podrás disfrutar te van a parecer fascinantes.

Esta espectacular formación geológica de 370 metros de altura está rodeada de una extensa red de fortificaciones, jardines, canales, estanques, fuentes y avenidas. Como si fuera un centinela gigantesco, sus patas de león talladas en la roca protegen la escalera que da acceso a la fortaleza. Por eso esta joya arqueológica es también conocida internacionalmente como la Roca del León en Sri Lanka.

La historia de Sigiriya en Sri Lanka

Según la leyenda, el que fuera después rey Kasyapa, destronó por la fuerza a su hermano Mugallam, hijo legítimo y heredero del trono y mató a su padre el rey Dhatusena, para adueñarse del poder. Una de sus primeras decisiones fue la construcción de una lujosa residencia en Sigiriya donde poder establecer su reinado.

El hermano traicionado logra huir a la India y después de unos años retorna, toma el trono y convierte a la fortaleza en un monasterio. De esa época aún se conservan los espacios que estaban destinados al retiro espiritual de los monjes. En su apogeo, el complejo incluía obras monumentales como algunos jardines colgantes, canales de distribución del agua y fuentes permanentes.

La victoria que obtuvo Mugallan sobre Kasyapa fue debido a un malentendido, ya que cuando Kasyapa montó en su elefante de batalla para alcanzar una posición más favorable, sus soldados interpretaron que escapaba y huyeron todos al mismo tiempo. El rey, abandonado por sus tropas, se suicidó con su espada.

Sigiriya, la joya turística de Sri Lanka

Si en algún momento te planteas la posibilidad de visitar las ruinas de Sigiriya (en cuyo caso no olvides las vacunas necesarias para visitar el país), ten presente que no es una excursión arqueológica común. 

A lo largo de la visita realizarás un ascenso de 1.200 escalones, aunque podrás ir alternando la subida con los murales (muy bien conservados) de doncellas de la época.

Una de las especulaciones científicas principales habla de que el rey Kasyapa era un ferviente admirador de la belleza femenina y quienes figuran “al fresco”, eran sus concubinas. 

Según John Still, descubridor de las ruinas de Sigiriya, los frescos cubrían todas las paredes. Pero la inmensa mayoría de aquellos en los que las doncellas aparecían con el torso desnudo fueron retirados. Esto sucedió cuando el palacio se convirtió en monasterio, con el fin de no perturbar la meditación.

Más adelante pasarás por la “pared del espejo”, en donde la superficie lisa y sumamente reflectante deja ver escritos que los visitantes han estado haciendo durante cientos de años.

La Roca del León en Sri Lanka es la entrada al palacio real y las escaleras conducen directamente a la cumbre. Podrás encontrarte hasta con una formidable piscina tallada en la roca, que seguramente servía para recoger el agua requerida por el palacio.

Todos tus esfuerzos se verán recompensados cuando puedas apreciar la vista del entorno que obtendrás desde esa altura. Pocos paisajes tienen tanta belleza arqueológica y natural de este precioso monumento. 

Visitar Sigiriya en Sri Lanka será una experiencia positiva, perfecta para cultivar tu parte interior, espiritual, y llenarla de buenas energías. Y si quieres más ideas para visitar monumentos alucinantes, ¡suscríbete a nuestra newsletter!

Vive Sri Lanka

Un libro: La princesa de cristal y otros cuentos populares del antiguo Ceylán – Henry Parker
Una canción: Aala Wennata – W. Kularathe
Una película: La terre abandonée
Un plato: kottu

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