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DIEZ FINES DEL MUNDO

20 febrero, 2015
Viajes

“¡Qué grande es el mundo! Noceda, Saceda, Castrillo, Marrubio… Y dicen que hay otro pueblo más allá que se llama Corporales”. Eso decía un paisano del pueblo de mi abuela, y qué razón tenía. Y es que el mundo, aparte de tener muchos rincones y detalles, es grande, amigos, y para colmo esférico, así que puedes pasarte la vida dando vueltas sin llegar a ningún sitio; lo que en el fondo no está tan mal.

Pero sí que hay ciertos lugares más o menos reconocidos como el el finibus terrae, el de aquí no pasas, non plus ultra, el más allá hay monstruos. Unos son más fines del mundo que otros, unos de manera más simbólica y otros de forma más física, algunos más accesibles y otros menos. Yo he contado doce sitios para dar la malla. Seguro que tú encuentras otros.

  • 1. El estrecho de Bering es para un servidor el verdadero fin del mundo de nuestros tiempos, donde se cortan los mapas (al menos los nuestros). Una verdadera barrera se alza entre Provideniya en el lado siberiano y Nome en el lado americano. Allí sí que no queda sino dar la vuelta.
  • 2. Si miramos hacia arriba y hacia abajo encontramos los verdaderos fines verticales del mundo: la cumbre del Everest y la fosa de las Marianas.
  • 3. Pocos lugares más mayor sensación de aislamiento que las remotas islas solitarias del Pacífico o el Atlántico. Pitcairn y Kerguelen, deshabitadas hasta fechas recientes y sin vuelos comerciales, serían dos buenos ejemplos.
  • 4. El lugar más alejado de la costa es el llamado polo de inaccesibilidad de Eurasia. En realidad son dos, debido a la variabilidad de la línea de costa en la desembocadura del Ganges. En cualquier caso, ambos están en la provincia china de Xinjiang y según el maps en medio del monte o el desierto, así que con llegar a Urumqi te puedes dar por contento.
  • 5. Desde el pequeño pueblo de Tikitiki, en el extremo oriental de la isla norte de Nueva Zelanda, también hay que dar un buen salto si queremos llegar a cualquier otra tierra firme hacia el este.
  • 6. A su manera, algunos municipios de la provincia de Teruel resultan verdaderamente remotos.
  • 7. Siguiendo con los cabos, en Hornos también da la vuelta el aire y también te puedes poner un piercing. Clima salvaje, parajes desolados y enfrente, las inmensidades heladas y vacías de la Antártida.
  • 8. El Cabo de Buena Esperanza es tan fin del mundo que te da licencia para ponerte un aro en una oreja, no recuerdo en cual. Pero bueno, hace años que sabemos lo que hay al otro lado… Más África.
  • 9. El Cabo Norte. Siguiendo por Europa, en su punto más septentrional los caminos terminan en Hammerfest. Más al norte sólo están las desoladas islas Svalbard y el frío Océano Ártico.
  • 10. Finisterre. Terminamos con nuestro fin del mundo más cercano y prestigioso, húmedo y místico. Muchos otros enclaves europeos de Francia, Irlanda y Escocia también se estrellan contra el muro atlántico. La península es rica en “minifines” (Sintra, São Vicente, Tarifa) que no han alcanzado el empaque del fin del mundo gallego.

Escrito por Victor Zamorano Blanco

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