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RECORRIENDO LA COSTA DE ESCOCIA

14 abril, 2015
Guía de Escocia

Escocia es uno de esos destinos que puede convertirse en habituales (al fin y al cabo está a tiro de piedra, como quien dice) y que siempre resultan reconfortantes y llenos de posibilidades. Así que si tienes unos cuantos días échate la mochila a la espalda y aprovecha esta primavera. Aquí te proponemos un viaje circular por la agreste y recortada costa escocesa.

Desde el estuario de Solway en el oeste hasta la desembocadura del Tweed en el este, la costa escocesa suma más de 9.000 kilómetros, pero tranquilos, que no vamos a recorrer cada palmo. Aunque lo ideal para este viaje es un coche, puede hacerse bastante bien en transporte público, sobre todo en autobús, ya que el tren no llega a los parajes más remotos que visitaremos.

Lo más normal será comenzar por una de las grandes ciudades, Glasgow o Edimburgo, que por sí solas merecerían unas cuantas semanas; pero apenas nos detendremos para pasear por el centro de la Atenas del Norte antes de enfilar por la costa este bordeando llanuras y largas playas blancas saltando de ciudad en ciudad: St. Andrews, con su hermoso casco antiguo y su prestigiosa universidad; Dundee, una ciudad grande y sorprendentemente soleada, cuna del alumbrado público, el sello moderno, el cajero automático y el ordenador Sinclair.

La costa este es llana y arenosa, la costa oeste muy escarpada

Y Aberdeen, una de las ciudades con más calidad de vida del Reino Unido, con un urbanismo remarcable y que constituye la verdadera puerta al norte. Podemos sentirnos tentados de atajar hacia Inverness por la A96, pero conviene seguir la A90 y pasar por lugares como Fraserbugh o MacDuff para impregnarse del aire de la Escocia rural. Inverness es la capital y auténtica puerta a las Highlands y la última ciudad digna de tal nombre que encontraremos en muchos kilómetros.

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Tras atravesar los impresionantes estuarios de Cromarty y Dornoch, y siguiendo la A9 rumbo norte, el paisaje comienza a cambiar, con las ariscas Tierras Altas alzándose siempre a nuestra izquierda. A unos doscientos kilómetros después de Inverness doblamos la esquina escocesa en el famoso y desolado cabo de John o’Groats. Al norte, las atractivas islas Órcadas y las Shetland tendrán que quedar para otra ocasión…

Pueblos dispersos salpican un entorno natural privilegiado

Comienza ahora la parte más trabajosa, por la A836, atravesando Thurso y adentrándonos en una especie de Noruega escocesa batida por el viento. Es el momento de los amantes de los caminos de tierra y las carreteras estrechas entre fiordos y lagos propios de la costa oeste escocesa. Millas de desolación hasta Ullapool. Si puedes, no te pierdas rincones como Durness, Kinlochbervie, Fanagmore, Lochinver…

Desde Ullapool debemos seguir por la A832. Dundonnell, Aultbea, Poolewe, Lochcarron y esta tierra llamada “Grat Wilderness” componen un paisaje épico de acantilados, montañas y castillos. El trayecto de Dorney a Oban (el Eilean Donan Castle y el Ben Nevis están a tiro de piedra) tiene todo el sabor de fin del mundo.

Se impone tomar una decisión: vagabundear un poco más por la A816 y la A83 por las lejanas tierras de Argyll y Kintyre o llegar a Glasgow y prestar un poco de atención a las Southern Uplands, al sur de las grandes ciudades escocesas, en dirección a Inglaterra; lugares civilizados en comparación con los que acabamos de recorrer. Quizás, demasiado civilizados…

 

Para vivir tu mismo los impresionantes paisajes de las Hughlands, consulta nuestro Viaje por Escocia

Escrito porVíctor Zamorano Blanco

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